¡CREO! ¡CREO! ¡CREO!
Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró. (Juan 9: 38 RVR 1960) Jesús no solo transformó la vida de este hombre ciego de nacimiento al sanar su ceguera física, emocional, mental, social y espiritual; también transformó la vida de sus padres y de su comunidad. Sus padres también sufrieron mucho. Jesús quitó la afrenta (vergüenza) que tanto los padres como el hijo habían experimentado por muchos años desde el momento de su nacimiento. Es que Dios se compadece de los pobres de espíritu, de los que sufren, de los que lloran... Todos estos son bienaventurados en Su Reino. Dios transforma nuestras vidas devolviéndonos y restaurando nuestra dignidad. Somos aceptados y amados por el Dios Todopoderoso. No importa quién no nos ame, no importa quién nos rechace, el Amado de las Naciones, nos ama. Me llama mucho la atención en este milagro de Jesús, el hecho de que lueg...