LIBROS RECOMENDADOS: "ANONYMOUS", Alicia Britt Chole
ANONYMOUS (Presione para acceder al libro)
Si te gusta leer en inglés también, este libro es una gran opción. La historia detrás de la redacción y publicación de este libro es interesante.
Resulta que, en esencia, el libro
trata de esos tiempos en los que te encuentras en “ANONIMATO”, a pesar de que el Señor te ha dado una
palabra específica acerca de tu llamado e, incluso, te da algunos
detalles. Cada vez que te reunes a orar,
o vas a la iglesia, el Señor te repite la misma palabra.
Sin embargo, el tiempo entre la
palabra y su cumplimiento, por lo general, suele ser largo. Algo así como cuando Jehová le dio la promesa
a Abraham y cuando finalmente, Sara queda embarazada y el hijo de la promesa
fue Isaac.
No
solo eso, sino que casi pareces invisible, pues lo que estás viviendo no tiene,
prácticamente, nada que ver con tu llamado.
A esos tiempos, la autora le llama
“ANONYMOUS” o “ANONIMATO”, en español. Ella misma narra el proceso o los
procesos por los cuales estaba pasando mientras escribía la obra.
Ya tenía un doctorado, ofrecía
clases en la universidad, daba charlas, conferencias, participaba de congresos,
predicaba y, de repente, todo pareció detenerse.
Logró publicar el libro y
presentarlo en una ocasión. Luego de eso, pasaron 11 años antes de que se diera
a conocer, recientemente, en todos los Estados Unidos e internacionalmente.
Es
decir, Britt Chole sabe describir muy bien esos tiempos de anonimato, los
cuales están acompañados de desiertos, toda clase de prueba y, a través de todo
esto, estás sometida al horno caliente, eres refinada como el oro, todo como
parte de la transformación del carácter.
La lectura es fascinante si te has
visto o te has sentido detenida, como que no avanzas, te sientes estancada
espiritualmente y confundida. Si estás pasando por grandes pruebas y pareciera
que nunca van a terminar.
Entonces, sabes y crees en la
palabra que Dios dio, pero no te sientes capacitada para hacerlo y te dices:
¿Cómo se supone que vaya a ayudar a otros si yo soy la que necesita ayuda?
Precisamente de eso se trata el tiempo de anonimato, de un gran proceso de
capacitación, de crecimiento, de soledad con el Señor, entre otras cosas.
Alicia Britt ofrece como ejemplo la
vida de Jesús. Nada más pensemos en que Cristo estuvo 29 años en el anonimato.
Él no nos está pidiendo nada que Él mismo no hubiese padecido.
Cuando
comenzó Su ministerio, Juan el Bautista lo bautizó, el cielo se abrió y se
escuchó la voz de su Padre, quien le impartió el Espíritu Santo. Acto seguido
fue llevado por el Espíritu al desierto donde permaneció 40 días. Allí fue tentado por Satanás, Jesús venció
con la Palabra.
Entonces, básicamente a la edad de 30 años, comenzó con
poder y autoridad su tiempo fuera del anonimato que duró 3 años y, luego, murió
en la cruz. Resucitó al tercer y subió al cielo y está sentado a la diestra del
Padre.
Esta verdad la conocemos la mayoría
de nosotras. Lo que sucede es que, por lo general, nos concentramos en el tiempo en el que Cristo se manifestó con poder y autoridad, cuando sanó a los enfermos, libertó a los cautivos, resucitó muertos, hizo milagros, predicó, se presentó como el Hijo de Dios, etc.
Usualmente no tomamos en consideracion que tuvo que esperar el tiempo del Padre, obedecerlo e ir creciendo en estatura y sabiduria.
Lo valioso es que, la escritora ofrece principios indispensables para aprovechar el tiempo en anonimato y valorarlo, comprenderlo y sobrepasarlo con los resultados que espera el Señor, tal y como lo hizo el Hijo.
Usualmente no tomamos en consideracion que tuvo que esperar el tiempo del Padre, obedecerlo e ir creciendo en estatura y sabiduria.
Lo valioso es que, la escritora ofrece principios indispensables para aprovechar el tiempo en anonimato y valorarlo, comprenderlo y sobrepasarlo con los resultados que espera el Señor, tal y como lo hizo el Hijo.
El libro llegó “a mis manos” (en Kindle)en el momento que más lo necesitaba. Sentí una gran liberación.
Todavía
no ha terminado este tiempo fuerte, intenso en el que el Espíritu Santo me
redarguye, me corrige, me enseña, aunque sabemos que esto nunca acaba.
Ya
no sufro como solía hacerlo. No tengo que desesperarme pensando cuándo se
cumplirá la Palabra de Dios o, al menos, se acabarán ciertas situaciones
realmente agobiantes.
Puedo
soportar este tiempo y pensar en la lección que Él desea que aprenda. Sé que el
tiempo en anonimato, no es un tiempo perdido, sino todo lo contrario: es
valiosísimo e indispensable.
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